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“Connotaciones sociales y musicales de la cueca en la zona de Rancagua en el siglo XX“

 

Introducción:
El Museo Regional de Rancagua, en 1997 creó un Archivo de Música Tradicional que ha tenido como objetivo la investigación de las tradiciones musicales de la VI Región del Libertador Bernardo O’Higgins. A través de proyectos financiados por el FNDR, la DIBAM y el FONDART, se ha logrado obtener un amplio panorama musical de la región, con sus estilos y prácticas, un numeroso material audiovisual, un catastro de cultores del canto a lo divino y a lo humano, de mujeres cultoras de nuestra música tradicional y a través de este proyecto, la evolución que ha tenido la cueca de acuerdo a los procesos sociales vividos en esta zona, donde se produjo el encuentro entre la tradición campesina rural y la minera urbana.
Es siempre un desafío enfrentar materias relacionadas con la expresión humana, como la música, que está estrechamente ligada a una manifestación particular y sentimental de cada individuo. Al ocupar sólo metodologías científicas, se corre el riesgo de deteriorar el desarrollo de las relaciones interpersonales, necesarias en el desarrollo de un proyecto de investigación como este.

Metodología del proyecto 2003

Utilizamos distintos métodos: visitas a cultores en sus domicilios, donde muestran una faceta natural de su expresión, invitaciones a interpretar o a registrar su música en recintos del museo para apreciar el comportamiento musical fuera de su entorno, les acompañamos a los lugares en que normalmente ejecutan su canto, con el fin de descubrir los espacios y conductas sociales que rodean las manifestaciones musicales. El uso de métodos y sistemas se han ido creando y modificando a través de los años, cuidando especialmente las relaciones humanas, lo que implica aprender a escuchar y sentir todos los elementos que impulsan la música tradicional, hacer sentir confianza y respeto, factores que el cantor aprecia y que son la base de un espacio fértil de trabajo.
Rescatamos antiguas recopilaciones, realizamos salidas a terreno y grabaciones a cultores en recintos del Museo Regional de Rancagua, teniendo como figura central al cultor de la localidad de Chancón, el Sr. Salvador Pérez, quién a nuestro parecer representa la figura del cantor de la sexta región. Como sistema de registro a la música del señor Pérez y debido a que la información musical entregada era de tan alto valor patrimonial, habilitamos durante el proyecto en el Museo Regional, una sala de grabación que nos permitió utilizar los equipos digitales del Archivo de Música Tradicional en los soportes de audio y video. También se realizaron continuas visitas a su localidad para sostener entrevistas que nos acercaran a los hábitos y conductas en la vida de un cultor tradicional. Estas entrevistas nos fueron útiles al crear una guía de desarrollo del proyecto tanto temporal como geográfico, que si bien tuvo su espacio mayor de trabajo en Rancagua, abarcó gran parte de la región.
Salvador Pérez fue nuestro punto de referencia al tratar con los diversos estilos encontrados, por lo que hemos querido exponer algunas de sus opiniones en este proyecto y compararlas con nuestras conclusiones a las investigaciones realizadas a partituras y análisis.
Otro de los métodos antes señalados fue el rescate de grabaciones antiguas, para lo que se establecieron contactos con personas ligadas al folclore y a la difusión de este. De gran ayuda fue la donación de material sonoro que hizo el señor Hipólito Matus, (80 años) quien aportó con registros históricos únicos, realizados en gran parte por el mismo. Este material se traspasó a soportes digitales que hoy forman parte del archivo de música tradicional, seleccionando recopilaciones de los distintos estilos para la realización de este informe.


Resultados Alcanzados:
La cueca y Rancagua

En la sexta región conviven varios estilos de cueca, algunos ya conocidos a través de conjuntos de proyección folclórica que aún se protegen en una suerte de “imagen uniforme” propia de estos conjuntos. Los estilos que a continuación mencionaremos no tienen una denominación clara, esto debido al poco conocimiento y estudio sobre ellos. Es necesario antes señalar que la ejecución de la música tradicional corresponde a una expresión social sujeta a códigos de conducta propios de un grupo de personas. Las conclusiones aquí propuestas están basadas en estudios musicales y sus relaciones culturales y sociales, ya que nos ofrecen modelos de estudios músico-etnológicos, que nos permiten captar las diferencias de estilos y de conducta de sus intérpretes.
Si bien las distintas formas de cueca encontradas en este proyecto, comparten una estructura similar, varían mucho en la manera de interpretarse, en sus temáticas y en el uso de las armonías, creemos es resultado de los distintos escenarios en que esta manifestación se ha desarrollado. Son continuos los cambios sociales que nuestra zona ha tenido durante el siglo XX, los intérpretes de este ritmo traducen los conflictos, las maneras de adaptarse a los nuevos lugares, con una nueva manera de hacer música, en este aspecto, los diversos espacios sociales reunidos en Rancagua imprimen diferencias a sus estilos que les otorga a cada uno un sello especial, pudiéndose distinguir la procedencia de los guitarristas por su forma de rasguear el instrumento y el origen en los cantores por su manera de entonar su voz y por el “corte” o ritmo que le dan a la música.

Cueca campesina o tradicional
“la cueca campesina es la de la tradición, la que tocan las cantoras en los rodeos, o en el campo, la que lleva dos o tres acordes, sin peripecias......casi siempre en tono mayor ah! Y con arpa” (Salvador Pérez, entrevista realizada el 26 de agosto, en el Museo Regional de Rancagua)
Bajo este concepto entendemos la cueca que normalmente fue cantada por la mujer, esta es una expresión, que trata otros tópicos que la cueca urbana: el amor, la ceremonia, la desilusión, son temas frecuentes de encontrar, musicalmente en ella se dan giros mas propios de cadencias mayores como I-V-I ó I-IV-V-I, la estructura armónica no cambia de fundamento durante su ejecución, a diferencia de la cueca urbana. Debido a ser un estilo practicado en zonas rurales, no ha sido influenciado por elementos foráneos, sus componentes son similares entre si, y se produce normalmente en las festividades de una comunidad o grupo de personas. No nos detendremos en una prolongada explicación sobre este estilo por haber sido analizado en el proyecto “el rol de la mujer y lo femenino en la música tradicional”.

Cueca Urbana;
“nosotros le vamo a tocar al ambiente, si llevamos el acordeón y vamos todos los cabros, incluso a veces vestidos con corbata, y las niñas lo agradecen, yo pienso es bueno mantener la tradición en esos lugares, ya que antes también se hacía” (entrevista realizada a Juan Pablo Cornejo el 21 de Agosto, Museo de Rancagua).
Uno de los motivos principales en la realización de este proyecto era encontrar alguna evidencia de este estilo, que si bien nos era casi desconocido en la región, debía existir, esto debido a hipótesis y relaciones formuladas ante el cambio de rubro de una comunidad agrícola, para convertirse en una minera, lo que produce movimientos sociales no previstos, que influyen en su expresión. A comienzos del siglo XX en Rancagua y los alrededores surgen centros de entretención urbano-campesinos que crean una expresión que se adecua a sus nuevas condiciones, proliferan los burdeles, locales nocturnos, frecuentados por campesinos-mineros, quienes evocaban la tradición al ritmo de una cueca. Una de las conclusiones a las que llegamos después de nuestro trabajo de investigación y recopilación es que la cueca llamada urbana tiene una gran importancia dentro de la ejecución musical en la región, se encontraron cultores jóvenes de la cueca urbana como Juan Pablo Cornejo y Claudio Leyton, quienes nos han hecho entender que la cueca no es sinónimo de dominar tres acordes, sino una expresión de alta complejidad armónica e incluso contrapuntística, interpretarla es recrear los propios códigos culturales de nuestra sociedad.
En las entrevistas realizadas a ellos, se refleja un nexo con una tradición que proviene de los comienzos de la explotación de la mina. Esta expresión es responsable de entonar la melodía del pasado y el presente, de su ancestro y porvenir social, el paso del tiempo se ha traspasado de hombre a hombre a través de rasgueos furiosos de guitarra, acordes inquietos de acordeón, voces casi gritadas por intervalos de terceras. El canto entre los hombres es un espacio para la crítica social, la pérdida del amor y los valores. Las innovaciones musicales que se producen en este estilo, consisten en ampliar y diversificar el universo armónico, aumentando las variaciones en los grados de la tonalidad, por un lado, o en alterar el orden, duración y estructura que caracterizan a la cueca campesina o tradicional en el uso de los grados principales de la tonalidad. Sobre estos cambios se sustentan melodías más ricas y complejas que las anteriores. En general se nota una mayor libertad en el uso de las armonías y giros melódicos desconocidos para la forma campesina, llegándose en algunos casos, a grados de complejidad en las introducciones y durante el desarrollo nunca usados antes en la música tradicional chilena, algunas de estas novedades se pueden encontrar en las cuecas recopiladas por don Hipólito Matus La madre que parió a Judas, la casa de concha perla. También en las registradas a Juan Pablo Cornejo y Claudio Leyton el día 28 de julio, “albarosa, no hay como el roto chileno”.

Cueca del sector marginal
Para muchos conocida como cueca “Chora”, la entendemos como la cueca que se escucha en la periferia de la ciudad, o en los lugares en que se reúnen diversos grupos sociales, como la vega, el mercado, el rodoviario, la estación. La población marginal, en estos lugares realiza contrapunto entre lo rural y lo urbano, para ellos y por ellos se crea un estilo muy singular. En los primeros años del siglo XX Rancagua mantenía el damero original, enmarcado por cuatro calles, rodeado de huertas y una fábrica que envasaba duraznos. Luego con la explotación del mineral “el Teniente”, Rancagua se vuelve próspera y crece, mucha gente de los sectores rurales son atraídos por este nuevo centro, se crean nuevas poblaciones, se comienza a vivir en callejones; lugares formados por hileras de pequeñas viviendas dispuestas a lo largo de un estrecho corredor descubierto. Dentro de este nuevo ambiente “sub-urbano” descrito a grandes rasgos, la música criolla mantenía canales de transmisión y difusión que podrían denominarse orales y por lo general en el marco de ocasiones festivas celebradas por las nuevas clases populares rancaguinas. Lo mismo sucede en los lugares de trabajo, o puntos de reunión de los habitantes de estos sectores, como lo es el mercado y la vega, donde se crea una forma muy particular de cueca marginal, que es la cueca sin acompañamiento armónico, salvo las espóradicas voces por segunda, “cueca a tarros” como sus intérpretes le llaman, debido a que normalmente se percuten elementos como tarros, trozos de Planchas, cucharas, etc. El intérprete de este estilo al parecer es sólo el hombre, quién le otorga un carácter propio, masculino, agresivo, le canta al suburbio, a la calle, a su condición social. Un ejemplo de este estilo encontramos en la recopilación entregada por el señor Hipólito Matus,”allá vá dijo un roto apequenado”

Algunos aspectos sociales relevantes de la cueca urbana y de sector marginal
Nuevas costumbres e incorporación de elementos musicales nuevos. ,”Nosotros amenizábamos una reunión , hacíamos lo nuestro y también lo extranjero, en la misma reunión. Se bailaba la cueca, el corrido, el fox-trot. Al final resultaba una mezcla de todo”
( Salvador Pérez, entrevista 16 de agosto, Chancón)
Al comienzo del siglo XX las costumbres de escuchar y hacer música en las zonas urbanas y cercanas a ésta, fueron alteradas con mucha rapidez con los cambios sociales, y las armonías foráneas, que llegan a través de los nuevos medios de comunicación, conformando el llamado estilo urbano, mezcla de algunos de estos elementos, que fueron adquiriendo paulatinamente caracteres locales y propios.

Música de sectores populares.
Creación de los sectores populares, en su mayor parte sin compositor registrado y casi siempre olvidado que llegó al presente como un producto anónimo. En el momento de su aparición, la difusión de estos estilos estaba circunscrita a un grupo dentro de una localidad geográficamente determinada: los barrios populares Rancaguinos. La creación se transmite muchas veces de compositor a intérprete por medios orales y bajo condiciones musicales “artesanales”. La mayoría de estos artistas populares no tiene conocimientos formales ni técnicos sobre la composición o interpretación musical, careciendo igualmente de preparación para leer o escribir la música que ejecutan. Se puede decir que son intuitivos. La audiencia también es local y restringida, compuesta casi siempre por los asistentes a estos centros nocturnos y a festividades que servían de marco y ocasión para esta práctica musical.
Muchos de los músicos y compositores de este estilo son artesanos y obreros que en su mayoría no obtienen beneficios de su labor artística, siendo muy escasos los que logran sostenerse en base a la actividad musical. La vinculación entre el intérprete y la audiencia es estrecha, sin estar mediada por relaciones mercantiles ni por intereses económicos.
Reacción a la uniformidad. “no, todos tocan y bailan igual, los que bailan, partiendo del sombrero están mal, el pañuelo lo enrollan lo desenrollan, la mujer les da lo mismo, si la mujer es lo mas hermoso que tiene la cueca es el diamante” (entrevista a Nano Nuñez, recopilación Sr. Hipólito Matus)
Con la declaración de la cueca, como danza nacional el 18 de Septiembre de 1979, se inició una etapa de uniformidad de la cueca, por parte de los nuevos conjuntos de proyección folklórica de los alrededores de Rancagua como por los nuevos programas de educación musical que pretendieron crear patrones en la forma de esta danza. Los nuevos programas de televisión de corte nacionalista acentúan más la homogeneidad, al presentar sus intérpretes que se visten bailan y cantan de manera similar. Sus efectos son también en la dirección de inducir referentes comunes y masivos, como la moda de producir a través de una “industria cultural”, “Kulturindustrie” término creado por Teodor Adorno, que se refiere a la explotación programada y sistemática de los bienes culturales como bienes comerciales.
La música folclórica se enfrentó a la contradicción entre la homogenización y la identificación de lo propio, el estilo urbano y sus intérpretes reaccionan para no adaptarse a las demandas del nuevo comercio folclórico.
Nuevos escenarios: En la última década del siglo XX, a través de una nueva sensibilidad en la expresión social, en que reconocidos artistas del ambiente nacional, tienden a incorporar a los intérpretes de la cueca urbana en sus producciones, la difusión superó el cerrado círculo de amigos o de los burdeles de barrio, llegando progresivamente a ser reconocida también en la ciudad de Rancagua como una forma de expresión local.
En términos globales, se puede considerar además que la modernización de la ciudad lleva a una progresiva homogenización cultural. La dependencia económica de la ciudad hacia sólo una fuente laboral, que determina la producción y consumo de bienes, le hace indiferente a la marginalidad y su forma de expresión.
Compromiso social, este estilo crea formas de compromiso social al usar temáticas, jergas y costumbres comunes, de los barrios marginales, la audiencia se identifica a través de las recreaciones de las condiciones sociales reflejadas en estos ritmos. La cueca de este sector es una de las expresiones que mejor simboliza y exhibe el carácter de lo criollo o la “cultura del roto”.

Objetivos conseguidos y conclusión
En el desarrollo del proyecto hemos incrementado las colecciones del Archivo, con registros en audio y video de cultores de cueca urbana y rural de la tradición musical regional y un catastro de intérpretes.
Conclusión
A fines del siglo XIX el repertorio chileno se fue conformando por aquellos géneros originalmente foráneos, que paulatinamente fueron obteniendo caracteres propios, efectivamente la cueca es la expresión que más arraigo tuvo y la que más exhibe el carácter de lo chileno.
La cueca es la encargada de la narración de nuestra historia social y humana, se une a quienes comparten su condición y realiza de su oficio un trabajo social, es una forma musical que al compás del hombre no ha seguido el camino impuesto por la norma acostumbrada, ha tenido que saltar muchas veces las barreras de la sanción de su entorno. En ella descansa gran parte de nuestra música patrimonial, muestra de una herencia, que cobra sonido en los testimonios y recuerdos que quedan impregnados en nuestros oídos y es pilar de nuestro repertorio musical.

Bibliografía:
Claro Valdés, Samuel et al. “Chilena o Cueca Tradicional”. Editorial Universidad Católica de Chile, 1994.
Dannemann Manuel “Enciclopedia del Folclore de Chile”, Ed. Universitaria, 1998
Figueroa Torres, Santiago, “Cancionero de la cueca chilena”, 2000
Pérez, Juan Estanislao “La cueca, danza nacional de Chile”. Rev. Aisthesis N° 16, 1983.
Vega, Carlos “La forma de la cueca chilena”, Colección Ensayos II, Instituto de Investigaciones Musicales, Universidad de Chile, 1947

 

 

 
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