El
proyecto “Procesos sociales en la zona de Rancagua
del siglo XX y su influencia en la música popular”,
con la investigación de documentos, entrevistas,
partituras inéditas y grabaciones históricas
relacionadas con la época antes señalada,
logró obtener:45 horas de grabaciones de música
relacionada con la época (Música y Pregones)
20 transcripciones a partitura de música.
10 análisis tonales y armónicos a partituras
transcritas durante el proyecto 5 horas de entrevistas
a diversas personalidades relacionadas al tema del proyecto.
16 partituras escritas por don Ernesto Rosson a música
tradicional Chilena.
Este material del proyecto fue constituido
a partir de grabaciones y entrevistas en terreno, realizadas
a algunos de los intérpretes y personas que desarrollaron
algún ejercicio musical hasta los años
50, a los que se suma la donación de numerosas
grabaciones de artistas y personas ligadas a este medio,
entre estos contamos con personas como Hipólito
Matus (Rancagua, ex-locutor y programador radial de
la década del 40 al 60), Salvador Pérez
(Chancón, Cantor popular, aprendiz de muchos
intérpretes que ejercieron en la mitad del siglo
pasado) Santiago Varas (San Vicente de Tagua-Tagua,
Cantor y Poeta a lo divino, gran amigo de artistas y
testigo de numerosas actividades musicales que comenzaron
a desarrollarse en esta época) Isabel Fuentes
(San Vicente de Tagua-Tagua, Cantora de rodeos y arpista,
integrante de numerosos grupos de importancia en el
rubro folklórico nacional).
Uno de los pasos más difíciles al escribir
este informe, ha sido definir la temática con
la cual hemos analizado la música recopilada,
pues al segmentar el universo de una obra o canción,
caemos en un análisis que muchas veces no corresponde
a una manifestación tan extemporánea y
personal como es la música, por lo que hemos
decidido escoger algunos de los aspectos que nos parecen
representan mejor los cambios en el ejercicio musical
popular y repertorio tradicional.
El conjunto de música que hemos logrado recopilar
en este proyecto, contiene material cantado o interpretado
en la zona de Rancagua a mediados del siglo XX, y que
constituye una fuente de documentación no sólo
pertinente al arte, sino al estudio sociológico.
En este informe nos limitaremos a iluminar ciertos tópicos
que nos ayuden a entender esta manifestación
y su entorno social, valorando principalmente las dimensiones
históricas. Con esto mostramos una de las posibilidades
de interpretar el repertorio tradicional acercándonos
a los datos que describen al cultor y su medio sonoro.
El contenido lo hemos dividido en varios ámbitos,
que nos sirven como resúmenes a los capítulos
de la vida musical de Rancagua.
Estos capítulos dan un informe, que si bien no
es cronológico, refleja los objetivos y líneas
de desarrollo que hemos seguido en nuestro proyecto.
Debemos destacar también que las grabaciones
obtenidas son una evidencia original del campo musical
de la época, en voces de quienes la desarrollaron,
a quienes hemos entrevistado y vuelto a grabar con los
equipos de tecnología del Archivo de Música
Tradicional, así obtuvimos la recolección
no sólo del registro sonoro, sino del momento
en plenitud en que se desarrolla la expresión
musical, para así poder entender mejor la reacción
de los cultores a este nuevo “volver a recordar
viejas canciones” como ellos mismos lo expresaron.
Hemos decidido dejar en los registros sonoros algunos
diálogos entre nosotros y el cultor, ya que estos
denotan algunos de los rasgos fundamentales de la relación
entre el recolector y el cultor. Por ejemplo, la manera
en que se escoge el repertorio, o atender al idioma
musical a través del cual el cultor hace entender
su expresión.
La forma en que hemos desarrollado estos materiales
ha sido el resultado de ocho años trabajando
en la labor de registrar y analizar el patrimonio musical
de nuestra región en diversos temas; Religiosidad
Popular, influencias de la música indígena
en el repertorio tradicional, genero y el rol de la
mujer, ahora música y sociedad en los años
50.
A diferencia de los proyectos anteriores no nos hemos
enfocado en los aspectos literarios, ya que el repertorio
interpretado hasta aquella época era mas bien
“aprendido” o “revuelto”(como
lo dice Salvador Pérez al referirse al repertorio
popular que se inserta en la zona a comienzos del siglo
XX), esto debido a la gran influencia en la divulgación
de nuevas músicas a través de nuevos medios
de reproducción musical (gramófonos, radios).
Paralelo a la especificidad musical a la que nos hemos
dedicado, hemos realizado investigaciones históricas
para situar a la expresión musical en un campo
social y poder así equilibrar la falta del aspecto
literario. Lo que con esto queremos decir es que nos
importa la obtención del registro sonoro y su
traducción más allá del espacio
puramente musical. Y así acercarnos más
al alma interpretativa de los cultores, y al oído
de nuestra biografía musical. La forma de enfrentar
los diversos temas escogidos para este informe, es a
través de análisis y conclusiones a trozos
de entrevistas que nos indican tópicos importantes
en el desarrollo musical hasta los años 50, estas
entrevistas fueron realizadas en las siguientes actividades
y salidas a terreno:
15 de Julio a Chancón, Codegua, Rancagua.
El 18 y 19 de Julio a San Vicente, Pichidegua y Pichilemu.
El 25 y 26 de Julio, a Chépica, Chimbarongo,
Auquinco.
2 de Diciembre a San Fernando, Paredones y Placilla.
También se analizaron los registros cedidos por
recolectores de la zona, que hoy forman parte de las
colecciones del archivo de música tradicional
y producto de este proyecto.
LA VIDA MUSICAL EN LA ZONA
DE RANCAGUA HASTA LOS AÑOS 50
Al comenzar el siglo XX no se ve con claridad el rumbo
que tomaría la música en nuestra zona,
los diversos estilos se mezclan entre si, los cambios
socio-económicos marcan modas que irrumpen en
el oído de la población, el desarrollo
de la vida musical en la zona se desenvuelve a los dictados
del mercado, aquí hemos desarrollado algunos
temas que nos parecen claves en el desarrollo de la
música en el siglo XX.
LAS BANDAS Y LA INCORPORACIÓN
DE NUEVOS INTRUMENTOS
...antes del orfeón la gente escuchaba otro tipo
de música, música acompañada por
guitarras, según contaba mi padre, zamacuecas,
cuecas... y otros ritmos, también más
lentos.....ellos aparecían en los paseos, en
la plaza, en el cerro, tocaban por plata o por comida
o bebida....a veces llegaban en carros tirados por caballos
y adornados por hojas de sauce, eso después desaparece
por la bulla de los gramófonos, todos querían
tener uno.......a su vez aparecen en forma más
periódica las bandas u orfeones, que tocaban
otro tipo de música, no sólo clásica,
sino también de escena, lo que gustaba mucho
a la gente, después andaban todos tarareando
las melodías....”( nos relata Hipólito
Matus en una entrevista realizada el día 20 de
julio en el Museo Regional de Rancagua).
Durante la segunda mitad del 1800 se
populariza en la zona el uso de grupos de música
de recreo, estas consisten en pequeños conjuntos
que interpretaban repertorios folklóricos acompañados
por guitarra e instrumentos de percusión y que
tenían a cargo entretener veladas en establecimientos
de recreo nocturnos o en los paseos dominicales de Rancagua.
A comienzos del siglo XX estos grupos se retiran de
la escena musical de la zona, debido a la llegada de
medios de reproducción musical como el gramófono
y pianolas, dejando espacios abiertos que serían
ocupados luego por los ensambles y orfeones de viento.
Con el desaparecimiento de los grupos de música
de recreo, sustituidos por las bandas militares y pequeñas
agrupaciones o bandas municipales, marcará a
comienzos del novecientos la primera experiencia de
producción de un sonido instrumental puesto al
alcance de los grandes grupos urbanos por representantes
de esas mismas mayorías.
Si bien es verdad que los instrumentos usados por los
grupos de recreo, tenían que ver con la realidad
de otros grupos sociales, estos se dejan influenciar
en la orquestación y repertorio ocupado por las
nuevas agrupaciones. Los músicos que se ocupaban
en orfeones a su vez instruían a otras personas
en tocar instrumentos de viento, que se comienzan a
ocupar en las orquestas de esparcimiento y baile. La
música interpretada por los orfeones y bandas
se incorpora al repertorio de estas orquestas, comenzando
así una mezcla de ritmos que la población
adopta como propios. Ejemplos numerosos de éstos,
encontramos en los registros recopilados en este proyecto
bajo el item “música de recreo” discos
1 al 9 del archivo de música tradicional.
Aquí algunas informaciones que hemos conseguido
sobre el kiosco y el Orfeón Municipal que tocaba
en él;” En el pasado no se concebía
que un pueblo importante no tuviera una banda instrumental
de músicos propia. Rancagua no era una excepción
y ya en el siglo XIX tuvo bandas que alegraban las tardes
y amenizaban las fiestas y actos conmemorativos”.
En 1914 para la celebración del centenario de
la batalla de Rancagua, solo tocaron bandas militares.
En 1917 fue contratado como Director del Orfeón
municipal el "Maestro Arturo Arancibia, que había
ocupado igual puesto en las bandas del Regimiento Lautaro
y Los Angeles y del Regimiento de Carabineros. En la
primera retreta bajo su batuta se ejecutaron 14 piezas.
Por esos años el Orfeón contaba con 15
músicos, posteriormente se elevó el número
a 25". En Nov. de 1919 fue elegido como alcalde
don Manuel Rubio, quién reglamentó las
retretas del Orfeón Municipal como su primera
medida. Los Martes en la calle Freire esquina de Independencia
(Germán Riesco), los Jueves y los Domingos en
la mañana en la Plaza. Cuando se inauguran los
tranvías eléctricos, el 19 de Nov. de
1919, el Orfeón Municipal tocó "hermosas
melodías". El Año Nuevo de 1920,
en la Plaza donde mucha gente esperaba este nuevo año,
justo a las 12, el Orfeón tocó la Canción
Nacional. En Febrero de 1922 por falta de recursos,
fue disuelto el Orfeón que había funcionado
"desde el siglo pasado, siempre con un aporte de
la Municipalidad además de las donaciones de
muchos vecinos". (Guillermo Drago: Historia de
Rancagua, Tomo III)
LAS RE-CREACIONES Y NACIMIENTO DEL GÉNERO
POPULAR
“en la música popular de esa época
no existe algo que sea propio de la zona, mucho venía
de afuera y se ponía rápido de moda.....eran
tiempos de mucho cambio...casi todo lo hemos aprendido
de grabaciones y temas que escuchamos en los gramófonos,
unos aprendíamos de los otros y así....nosotros
le damos su matiz propio...somos rebuenos para copiar
pero nunca va a quedar algo como el original y al final
de tanta copia queda algo muy especial...”(Isabel
Fuentes, en una entrevista realizada el dia 18 de Julio,
en su casa).
Es interesante observar la nueva clase
media, emergente de la fase de comienzos de explotación
de la mina de cobre y el desarrollo económico
– industrial, que se dejaba llevar por las novedades
importadas de los países desarrollados. Las clases
sociales mas bajas, crean como reacción a esta
expansión de nuevas modas, un lenguaje propio
de traducción a este nuevo material, esto produce
un dinámico intercambio de gran riqueza creativa.
Quienes llevados por la exclusión natural de
la economía, o sea, los componentes de estas
clases mas pobres (trabajadores no calificados, sub-empleados,
nuevos habitantes en búsqueda de un futuro) pasaran
a organizarse culturalmente. Este grupo mayoritario
de gente que salía del campesinado para encontrar
un futuro en la nueva empresa de la minería,
se situaban al margen de la organización que
desarrolló la empresa para sus trabajadores,
por lo que comienzan a crearse nuevas poblaciones y
suburbios con formas propias de sobrevivencia física
y cultural, en los márgenes de la ciudad de Rancagua.
Sus casas muy precarias hechas de materiales simples
o deshechados por otros, forman las primeras poblaciones
marginales, que luego darán nacimiento a poblaciones
reconocidas por la ciudad de Rancagua. Estos lugares
eran el punto de llegada para las ondas migratorias
del campesinado, reunidos en calidad de trabajadores
temporales. Desde estos sectores proceden un gran número
de comerciantes ambulantes (vendedor de carbón,
escobas, dulces, afilador de cuchillos, etc..) ellos
transitan por las calles de las poblaciones pregonando
su producto, estos pregones han logrado crecer en el
oído de la población transformándose
en parte de la identidad de cada población o
calle ( disco 31 proyecto 2005 archivo de música
tradicional de Rancagua).
La evolución del proceso socio cultural de Rancagua,
revela que la confrontación de sectores, ya sean
estos, socio-económicos, o laborales, permitió
la irrupción de un crecimiento de la economía
en la ciudad y de un romanticismo literario destinado
a expresar esta situación social de la ciudad,
y que iba en busca de una identidad ciudadana.
ROMANTICISMO POPULAR
“con Oscar la gente comenzó a soñar...
faltaba algo que hablara no sólo de la mina...eso
ha sido lo peor que nos ha pasado...el dinero trajo
mucha ignorancia”
( Hipólito Matus, entrevista realizada el 27
de Julio del 2005 en el Museo Regional de Rancagua).
En el plano del naciente ejercicio musical urbano, dirigido
a las capas sociales mas amplias que comenzaban a formarse,
comenzaron a dar espacio al interés romántico
de los eruditos por las manifestaciones llamadas “de
Pueblo”, eso daría como resultado un grupo
o movimiento intelectual llamado “Los Inútiles”,
que sería la mezcla del lenguaje rebuscado de
grandes poetas, con sonoridades mestizas de la literatura
y música que se llegaría a producir en
los comienzos del siglo XX. Estos nuevos modos de manifestación,
son la mezcla de lo producido y de tradición
en la zona de Rancagua y los nuevos aires en la literatura
y en la música y sus ritmos traídos de
Europa. Bajo este nuevo interés se incorpora
al oficio de luthier de guitarras clásicas, don
Rafael Mardones, quién motivado y acompañado
por los integrantes de “los inútiles”
se transforma en poco tiempo en el mejor de toda Sud-América,
llegando a tener clientes en todas partes del mundo
(disco multimedia nr. 36 archivo de música tradicional,
proyecto 2005).
Estos nuevos artistas esparcen sus versos y creaciones
como obras casi anónimas que llegarían
al corazón del pueblo y al intérprete
popular. Al final se produce la doble apropiación
cultural de poesía y música; une la literatura
de los poetas al servicio de mensajes amorosos y los
ritmos de la zona interpretados en instrumentos de origen
europeo como el acordeón o el piano (discos 13-16
archivo de música tradicional, proyecto 2005)
Ese encuentro de poetas, eruditos, autores o compositores
de canciones, mezclados con las tradiciones campesinas
y sus músicas, estaba destinado a marcar, la
primera canción masiva o popular y la primera
poesía con carácter claramente citadino.
Se advirtió un nuevo sistema de creación,
que marcaría la vida cultural de la región,
a diferencia de lo que sucede en la primera parte de
este ciclo de acontecimientos, cuando las modas y lujos
eran impuestos por personas supuestamente relacionadas
con otro nivel de vida y quienes introducirían
el piano a la región.
LA POPULARIZACION DEL PIANO
“Las casas de gente de bien, tenía su piano
instalado en medio del salón, los hijos debían
aprender el piano o el canto....ahí en la calle
Rubio estaba la casa de un doctor que tenía como
dos, y siempre se escuchaba música, claro que
eso vino a cambiar cuando las casas de remolienda tiradas
a más, comenzaron también a tener piano,
como para darles más “altura”, al
final casi todas tenían el piano, ahí
la gente particular comenzó a vender sus pianos,
ya no era un símbolo de exclusividad...”
Cabe notar la participación
del piano dentro del ejercicio musical de la región,
instrumento que antes fuera exclusivamente preso del
repertorio clásico romántico, y que debido
a un particular momento socioeconómico, ligado
al creciente negocio de la vida nocturna y de burdeles,
le llevaría a su popularización en la
zona.
La introducción del piano en la zona data de
la segunda mitad del siglo XIX, teniendo una curiosa
trayectoria en menos de 50 años, que conduciría
a este instrumento desde las casas de la prominente
burguesía regional, a los dedos ágiles
y creativos de pianistas de casas de vida nocturna,
revistas.
La nueva tendencia en esos tiempos venía siendo
preparada con la proliferación de las boites
y burdeles, cuya clientela mayormente compuesta de mineros
y gente de la vida nocturna de la región, pedía
un tipo de música bailable más próximo
al gusto internacional, nos referimos a los ritmos tropicales
que comenzaban a estar de moda en aquel tiempo, luego
según nos relata Hipólito Matus en la
entrevista anteriormente señalada; “comenzaban
con tangos, fox, cha-cha-cha.... al final cuando la
gente estaba pasada de copas, quería “cueca”,
ahí se escuchaba el piano, es en este momento
en que el pianista comienza a imitar el rasgueo de la
guitarra....”, este patrón rítmico,
más el soporte armónico de las músicas
extranjeras, dan un color distinto a la cueca normalmente
acompañada por guitarras. El pianista acostumbrado
a interpretar un repertorio foráneo o erudito
intenta hacer llegar sus recursos musicales y técnicos
al público a través de introducciones
con cambios modales y armónicos propios de otro
repertorio (ejemplos en los discos 10-12 proyecto 2005).
Tal fenómeno de democratización del piano
y su música, acompañaba paso a paso el
proceso de diversificación social de los grandes
centros urbanos, no sólo regionales, sino nacionales,
en que muchos confiados de una continua ascensión
de la economía, compraron estos instrumentos
como un símbolo de comprobar las conquistas de
posiciones. Una de esos símbolos podía
ser un resplandeciente piano cubierto por paños
a croché en una esquina de la sala.
REPERTORIO POPULAR
“cuando comenzamos a cantar en centros nocturnos,
la competencia era grande, la gente quería escuchar
a los que grababan......claro nosotras cantábamos
repertorio folklórico....por ello nos ubicaban
entre los otros artistas de más fama.....eso
nos llevó a hacernos más profesionales,
porque antes de nosotras cantaba gente de gran nivel
musical.....y así no quedar mal y no dejar mal
nuestro folklor” (Isabel Fuentes, en una entrevista
realizada el dia 18 de Julio, en su casa).
Hasta fines del siglo XIX la única
forma de comercializar con la música era amenizando
fiestas y actividades sociales de la nueva población.
Con la aparición de las grabaciones, primero
en cilindros y luego también en discos, la producción
de música popular iría a tener ampliada
sus bases tanto artísticas como industriales,
la primera a través de la profesionalización
de los cantantes, ya sean estos solistas o corales,
la participación más amplia de instrumentistas,
la aparición de nuevas figuras, como arreglador
o director artístico, la segunda a través
del surgimiento de industrias que exigían capital,
técnica y materia prima. Por ende, la música
producida para la reproducción mecánica
(gramófonos de cilindro o discos, y luego la
programación de los cilindros para pianolas)
aceleró la búsqueda de nuevos intérpretes.
El resultado de esa expansión de base industrial-comercial
del producto música comercial, en medida mucho
mayor a su parte artística, fue en pocos años
el criterio de la producción, esto quiere decir
que la creación artística no se rigió
más por patrones estéticos, sino por las
leyes del mercado. Esta subordinación de lo artístico
a lo comercial, iría a explicar al final, la
apenas creciente transformación de la música
popular en fórmulas fabricadas para la venta,
así se produce la progresiva dominación
del mercado nacional, por los ritmos europeos y norteamericanos,
sedes también de los grandes sellos grabadores
internacionales. La música nacional pasó
en el siglo XX, a situarse en el mismo plano de los
otros productos nacionales, con eso la música
de carácter nacional o local, vería reducida
su posibilidad de divulgación.
El predominio del modelo americano, beneficiado por
la nueva constelación político-económica
de la región, llevó a un proceso de “americanización”
destinado a atribuir a todo lo que parece “regional”
o “ nacional “ un carácter de cosa
ya pasada.
La costumbre de entregar primas o incentivos para los
trabajadores del mineral, se transformó muy rápidamente
en un conjunto de nuevas costumbres: el calzar “blue
jeans”, el consumo del whisky .“los mineros
comenzaron a llegar vestidos de otra manera, ya no querían
vino, tenían que tenerle whisky.” (como
lo relata don Ariel Godoy en una entrevista el día
21 de Julio del 2005 en su local de trabajo, Mercado
Municipal de Rancagua). Naturalmente esto se aplicó
a la música, una nueva adicción a ritmos
como el fox-blue, el bolero, hicieron que irrumpieran
en el repertorio de los cantantes de nuestra zona. (discos
17-23 archivo de música tradicional, proyecto
2005)
Hemos concluido en nuestro proyecto que la cantidad
de músicos y cultores en nuestra zona fue muy
amplia. También la cantidad de sectores donde
se desarrolló música no dejaba de ser
pequeña, por lo tanto nos deja deducir que esta
sí creo un circuito de difusión masiva.
Hoy nos quedan sólo rastros de aquel tiempo.
Lo que afloró en algún momento por un
auge económico, se ve afectado por un nuevo modelo
impuesto que ahoga nuestra vida musical y cultural,
nos queda a nosotros la responsabilidad de velar por
ese pasado, por lo que hemos asumido la tarea impostergable
de recuperar nuestro patrimonio musical.
RESUMEN AL PLAN DE TRABAJO
Los siguientes datos nos han entregado la información
para realizar nuestro plan de trabajo durante el presente
proyecto, además de orientar geográficamente
nuestras salidas a terreno y las entrevistas, tratando
de hacer una recopilación de los ritmos y canciones
que se escucharon e interpretaron durantes los comienzos
del siglo XX.
Los Ítem a señalar son:
Lugares; recintos donde se realizaba
algún tipo de manifestación musical y/o
expresión artística, ya sea esta, teatro,
conciertos, bailes, cine.
Ritmos de moda; estilos usados en el ejercicio musical
de la zona, ya hayan sido practicados por intérpretes
regionales o Internacionales.
Músicos locales; intérpretes locales que
ejercieron la música en la zona.
Músicos internacionales; intérpretes internacionales
que llegaron a través de Radios o conciertos
en los teatros de la zona.
Radios en Rancagua; Medios de comunicación radial
de trayectoria en la región y el país.
Canciones de Popularidad; temas musicales internacionales
y nacionales que se interpretaban en la zona.
Acontecimientos; hechos históricos y sociales
que influyeron en el quehacer musical de nuestra región.
Lugares:
Teatro “San Martin”. Programa con conciertos
de música y obras de teatro
Teatro “Ohiggins” (Se quemo en 1929), Campos
Esquina O’Carrol.
Teatro Cine “Apolo”.
Teatro“Victoria” calle Peila administrado
por Samuel Román padre (año 1928).
Teatro Rex (fundado aproximadamente en 1950).
Salón de baile “calle Rubio” segundo
piso, actual casa Zuñiga (año 1930 al
1940) música con orquesta filarmónica,
Rafael Murillo.
Quinta “La Feria” música a partir
de las 22:00 hasta las 5:00 a.m. Instrumentos: piano
batería, acordeón piano, bailes transmitidos
por radio.
Bailes en la población Rubio; Navidad y Año
nuevo en la Plaza de esta población.
Bar “El Faro”, bar con músicos itinerantes
Babalaica (año 1933 a 1934), café bar
con música en vivo
Puertito Azul, Hotel con piano y música en vivo
Nena Rica, Hotel con música en vivo los fines
de semana
Nena Pobre. Hotel con música en vivo los fines
de semana
Tia Ceci. Hotel con música en vivo durante los
fines de semana
Guatón Rubén, bar con música en
vivo todos los días
Yokohama, Café bar con Piano y música
en vivo
La Quinta del Carmen, Quinta de recreo con Bailes los
fines de semana
Teatro mudo de la calle Lastarria, tenía galería
y balcón, en la matinée se tocaba el piano
con rollo.
El Jote, Bar con músicos itinerantes
El Faro, Bar con músicos itinerantes
Bar de los Medinas, solo para militares.
Centro Español con bailes.
• En los prostíbulos había
un regente quien ordenaba que al final de la jornada
siempre se bailara cueca.
Programación de ritmos:
1. Corridos
2. Boleros
3. Tango (se cambiaban ropa)
4. Cueca (el público subía a tocar)
Restaurante “El Cirio”, frente a la 3ª
Compañía de Bomberos (dueña Teresa
Urquiza)
Ritmos de moda:
Tango, Chimi, Paso doble, Música española.
Músicos Locales:
Juan Alberso, Nestor Chaire, Músico familia Quintana
(Piano), hermano dueño hotel Maipo, Juanito Godoy,
Dagoberto Godoy, Ariel Godoy (30 años en Buenos
Aires), actualmente mantiene un puesto en el Rodoviario
de Rancagua.
Maestro Aceituno (Piano Acordeón), restaurante
el Pinche, esquina calles Lastarria con Carrera Pinto.
Robert Pierre (Piano), tocaba en las casas para los
santos
Oscar San Román, Salón con orquesta en
quinta La Feria, locutor y dúo de Arturo Gatica.
Guillermo Acevedo, hijo guitarrista. Hijo del dueño
de un emporio en Germán Riesco. Academia Newton,
Toña Rojas, (madre de “Tato” Drago),
Emilio Rojas (violín), El “Pelula Ramírez”
(peluquería), Maestro Sunino, Alberto Jara, tocaba
órgano en “La Catedral”, Abel Zapata
(médico), su hija tocaba el piano y le gustaba
la opera, Carlos González (Arpa), Dúo
Campos Cárdenas (1936), Doña Juana (mamá
de los Gaticas), tocaba el arpa en casas de cena, el
marido la dejó con siete hijos, de los cuales
todos los hijos varones estaban relacionados con la
música :
Orlando (cantaba tango), “Catuta” (cantaba
cuecas choras, trabajador de la Vega en Rancagua), Humberto
(cantaba repertorio internacional), Pitico (cantaba
repertorio internacional), Arturo (sus comienzos eran
cantando música folklórica con el dúo
San Román-Gatica), “Lucho” (iniciado
por su hermano Arturo en la música folklórica,
luego viaja a México donde comienza su exitosa
carrera interpretando boleros).
Músicos internacionales
Francisco Canaro, Filiberto Firpo, Leo Marini, Música
de Agustín Lara.
Radios en Rancagua:
Radio El Mercurio (año 31)
Radio Rancagua (dueño Jorge Ramírez, ahora
el hijo), una de las más antiguas de Chile, creada
en 1929., Radio El Cobre, hermanos Blaya. Radio Central
( 1938 a 1940), locutora Malvina Castro Palma.
Canciones de popularidad:
Allá en el rancho grande
Con esa Daga de Acero (Oscar Castro)
Se va la Lancha
Luna Lunera
Flores Negras
Soy soldado de levita
Clavel del aire
La puntada que me diste
Un viejo amor
Échale un cinco al piano
Me gusta cantarle al viento
Donde estás corazón
Dormía tranquilo el conventillo
La loca de amor
Traicionera (Chito Faro)
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